Cap 1«Nadie está loco»
Housel parte de algo que desconcierta: hacemos locuras con el dinero y, sin embargo, nadie está loco. En el fondo su pregunta es esta: ¿cómo hace gente cuerda semejantes locuras con el dinero?
Lo que más me interesa no lo afirma, lo deja insinuado. Si mis decisiones vienen de mi historia, las peores no se me presentan como errores: se me presentan como lo más razonable del mundo, justo en el instante de tomarlas. Ahí está el trabajo, y no es con el otro: es aprender a desconfiar de la propia certeza, sobre todo cuando algo me parece evidente. Un viejo «conócete a ti mismo», ahora frente al dinero.
Cap 2«Suerte y Riesgo»
Con este voy de acuerdo, y sin reparos. Housel lo pone simple: suerte y riesgo son hermanos, y el resultado nunca depende solo de ti. Lo firmo desde mi propia experiencia. He tenido éxitos, y sería bonito, muy bonito, atribuirlos enteros a mi esfuerzo y a mis buenas decisiones. Pero no. Honestamente, también tuve suerte. No en lugar del esfuerzo: además del esfuerzo.
Ya lo escribí en Afinando el pensamiento, a propósito del voluntarismo: el querer mueve tu parte, no el mundo entero. Con el dinero de por medio la cuenta pesa aún más: conviene meter la suerte y el riesgo en la ecuación desde el principio, no cuando ya es tarde.
Cap 3«No tener nunca suficiente»
Lo que se tiende a perseguir con la plata suele ser una liebre falsa, la del galgo, que corre y corre y nunca la alcanza, porque no está hecha para alcanzarse. Se gana 500, pero se gastan 600; logramos ganar 700, para terminar gastando 900. La meta se corre justo lo que uno se le acerca. Y la comparación tampoco tiene límites: arriba siempre hay alguien con más, hasta para el millonario. Con la felicidad pasa igual cuando se la coloca afuera y en el futuro: «cuando tenga esto, ahí sí que seré feliz». Pero al llegar no está. La felicidad ya corrió más rápido.
La salida no es correr más fuerte: es bajarse de esa carrera. Hay una idea vieja que dice que el más rico no es el que tiene más, sino el que desea menos. «Suficiente» no se alcanza sumando; se decide con los pies bien puestos en la tierra. Sin que sea sinónimo de conformismo.